Por Cristian Gil

CUESTIÓN DE SANGRE

Cuando el rechinar de unas zapatillas y el sonido de un balón botando empiezan a escucharse, todo lo demás pierde su sentido y significado. Esa sensación de compartir sudores, alegrías y tristezas acaba evadiéndote de todo lo conocido y, cuando menos te lo esperas, llega esa oportunidad que deseabas.

Quizás le preceda la fama de su hermano Petit Niang, jugador de Iberostar Tenerife, pero Mame Diaw Niang (2.02 m., 13/09/1998) es uno de los nombres que Rob Orellana ha añadido a la CBA en los últimos meses con el objetivo de poder formarle, de darle una oportunidad.

El hermano de Petit Niang 2

Nacido en Dakar, capital de Senegal, este chico que sueña también con poder dedicarse a la criminología, cuenta que su vida “no ha cambiado demasiado, en mi país estaba bien y jugaba para el club de mi ciudad, pero ahora que la CBA me ha dado una oportunidad, no podía rechazarla, no lo dudé demasiado, y más teniendo en cuenta que alguien tan importante para mí como Petit ya ha jugado en esta isla”.

Mame Diaw comenzó a jugar cuando apenas tenía diez años de edad, siempre apoyado y escoltado por Petit, quien le llevaba a la ciudad de Thies, donde participaba en un campus estival. “Allí di mis primeros pasos sobre una cancha de baloncesto. Fui dos veranos consecutivos y ya después me entró el gusanillo. Entonces, me metí en un club de Dakar, más cercano a mi casa, que se llamaba Flyingstar”, alega el joven Niang.

Evidentemente, la figura del mayor de los Niang ha sido muy importante en la historia de Mame Diaw, ya que fue el propio Petit el que le abrió las puertas del deporte de la canasta. “Siempre ha sido alguien importante para mí. Me ayudó a empezar en el baloncesto y me llevaba siempre con él. Ahora hablamos mucho por teléfono y siempre me está dando consejos para ser mejor jugador, quiere que llegue lo más lejos posible y eso es lo que intentaré”, expone el recién aterrizado en Gran Canaria.

Al hablar de Petit, a Mame Diaw le sale una sonrisa de oreja a oreja, sobre todo cuando comenta que se sintió “muy orgulloso cuando disputó la Copa del Rey de baloncesto de Málaga el año pasado. Fue un gran momento y me gustaría poder vivirlo yo también, aunque siempre pienso que me encantaría llegar más lejos que él (risas)”. Además, Mame Diaw es consciente de que jugar junto a su hermano supone “cumplir un sueño que siempre he tenido en mente. Me gustaría que él y yo pudiésemos hacer algo parecido a lo que han hecho los Gasol. Siempre estoy bromeando con Petit sobre ello; es imposible no llegar a pensarlo”.

Petit Niang y su hermano Mame Diaw Niang

Mientras Mame Diaw sigue con su sueño, recuerda que para un jugador africano “es importante tener a alguien detrás para poder sobresalir. Hay clubes que tienen infraestructuras y que tienen posibilidades económicas, y ahí es donde te enseñan de verdad a jugar, donde te puedes desarrollar como jugador. En los equipos más humildes es muy complicado que te enseñen todo lo que necesitas para poder formarte”.

En ese sentido, Mame Diaw relata que jugadores como Giorgi Dieng, Sitapha Savané, Boni N’Dong o Mamadou N’Diaye han abierto el baloncesto senegalés al mundo y viceversa. “Ellos son considerados estrellas en Senegal. Visitan campus, nos enseñan y nos hacen ver el baloncesto de otra manera. Gracias a sus aportaciones, el baloncesto en mi país está bien considerado y es un deporte cada vez más fuerte”, concluye el alero senegalés.

EN BOCA DE SAMUEL SOSA

Para saber un poco más sobre Mame Niang, el entrenador jefe del CBA Summer Camp 2015, Samuel Sosa, comenta que “es un jugador muy atlético, poseedor de una enorme envergadura que le ayuda a tener una presencia física importante. En el poco tiempo que lleva con nosotros, ha estado evolucionando bastante bien, por lo que creemos que puede llegar a alcanzar un buen nivel de juego en el futuro. Es un jugador bastante coordinado y va muy bien de cara al aro, pero lo más importante es que es un trabajador incansable. Al principio le faltaban por pulir una serie de cuestiones técnicas que hemos ido trabajando desde su llegada, algo que seguiremos haciendo hasta que termine el verano. Cada vez se le va viendo mejor tiro y mejor bote, algo imprescindible para un jugador que queremos que actúe como alero”.