En la Canarias Basketball Academy suenan con fuerza esta temporada dos apellidos ilustres del baloncesto español: Smith y Reyes, debido a que los hijos de Mike y Miguel Ángel han ingresado en este Centro de Alto Rendimiento, donde Sean jugará con el senior y Álvaro en el junior autonómico.

Sean Smith, Rob Orellana y Álvaro Reyes

En este sentido, ambos juegan de alero. Sean se caracteriza por su aptitud física y ganas de aprender. No obstante, cada día mejora su tiro de larga distancia, superando todas sus expectativas. Álvaro, por su parte, presenta un tiro rápido y, sobre todo, una gran pasión por el juego, perfeccionando diariamente su destreza en el bote. Es el clásico jugador cuyos límites los pondrá él.

De tal palo, tal astilla 

Tanto Sean Smith como Álvaro Reyes han crecido admirando la trayectoria deportiva de sus progenitores. Y no es para menos, pues Mike Smith (Nueva York, 10/9/1963), que militó en equipos como Joventut, Real Madrid o Caja San Fernando, logró una Liga ACB, una europea y una recopa, además de haber sido internacional con España, al igual que Miguel Ángel Reyes (Cáceres, 23/2/1968), que jugó con Forum Valladolid, Cáceres o Baskonia, consiguiendo con este último la recopa de Europa’96.

Sin embargo, ninguno de los dos ha insistido demasiado en que su ‘pequeño’ siguiera sus pasos. “Mi padre nunca me obligó a jugar a baloncesto, pero yo me fijé en él y siempre he querido parecerme a él”, explica Smith Jr., al tiempo que añade: “Él lo que quiere es que estudie y que practique baloncesto también, pero como algo secundario”.

Por otro lado, la etiqueta de ser ‘hijo de’ les ha perseguido desde sus inicios baloncestísticos, tal y como rememora Álvaro: “Ha sido una motivación y una presión añadida, no por mi parte ni por la de mi padre, sino externa y bastante notable; ahora no, pero cuando empecé, me llegó a afectar bastante”.

Los jugadores de la CBA admiten no tener muchos recuerdos de la etapa deportiva de sus referentes, debido a que eran muy pequeños, pero sí han podido repasar vídeos de sus partidos: “Me encanta verlo, pero él jugó en los 90 y el baloncesto de ahora es diferente; antes era más físico y ahora es más táctico”, matiza Sean.

Según Álvaro, su padre “era un jugador muy completo, porque era muy buen tirador, muy rápido y saltaba bastante”; mientras Sean cree también esto último del suyo, “pues ganó incluso un concurso de mates, por lo que supongo que era explosivo, atlético e importante”.

Con respecto a este curso, los pupilos de Smith y Reyes lo tienen claro: “Lo que más me motivó para venir a la CBA fue que podía mejorar muchísimo y que podía conseguir una beca para irme a Estados Unidos”, confiesa Álvaro, con el que Sean está totalmente de acuerdo, ya que, según revela: “El año pasado estuvo aquí un compañero mío, Carlos García, que lo logró”.