“Fue duro tener que decir adiós a la familia y a los amigos, jamás olvidaré las despedida en el aeropuerto y las lágrimas de mi entorno… pero venir aquí era la mejor opción, la facilidad que dan al jugador para que pueda mejorar es lo que realmente hace única a la Canarias Basketball Academy. A mí siempre me había atraído la posibilidad de en un futuro ir a Estados Unidos y este es el mejor trampolín, te preparan para ello”.

Gael Bonilla es con 13 años el chico más pequeño en la residencia de la Canarias Basketball Academy y en su país, México, está reconocido como uno de los jugadores más prometedores del país. “Tiene un don para jugar al baloncesto y un amplio margen de mejora que nos atrae mucho. Cuenta con una facilidad pasmosa e impropia para conseguir anotar, es un exterior de 1.92 metros con muchos recursos en ataque y que además está dotado de grandes cualidades físicas. Es un gran proyecto baloncestistico, estamos muy contentos de tenerle con nosotros”, define el director de la CBA.

Esta temporada, su primera en España, Gael está alternando el equipo infantil con el cadete de la Canarias Basketball Academy y con su innato desparpajo está llamado a ser uno de los nombres propios en la academia. Él, tranquilo, humilde, honesto y sobre todo muy ambicioso, está disfrutando al máximo su primer mes en Tafira, acostumbrándose poco a poco a los exigentes entrenamientos vespertinos y acoplándose rápidamente en temas académicos, donde está consiguiendo grandes resultados.

Su futuro con el baloncesto apunta a brillante, para ello trabaja todos los días… aprendiendo siempre a crecerse ante las adversidades.

“Con 6 años me dijeron que no servía para jugar a baloncesto”.

 

Las primeras páginas de Gael con el baloncesto empezaron a escribirse cuando él tenía 6 años. Siempre ha tenido una relación muy cercana a su hermano, tres años mayor que él, y decidió apuntarse en un club mejicano con el deseo de pasar más tiempo con su hermano y disfrutar de este deporte, que anteriormente practicó de forma amateur su padre. Los inicios para el pequeño de los Bonilla no fueron demasiado sencillos, ya que con apenas seis años recibió un mensaje que cambió su forma de afrontar la vida. “Tú no vales para esto”, le dijo un entrenador. Lejos de venirse abajo por aquello, recibió el aviso como un desafío que jamás ha olvidado hasta la fecha.

Nunca ha dejado de jugar, disfruta cuando lo hace y siempre ha tenido en Carmelo Anthony su particular jugador a seguir. El mejicano intenta siempre emular las características del crack de los New York Knicks, es muy exigente consigo mismo pero conforme fue creciendo el baloncesto allí le iba quedando pequeño. Con 7 años se fue junto a su hermano a un club de allí, que aprovechó mucho para mejorar táctica y técnicamente… pero, sin protagonismo para el hermano mayor, el padre (Édgar Bonilla) decidió crear un club de baloncesto para que los dos hermanos pudiesen disfrutar del deporte que tanto les gustaba. “Yo pensaba que mi padre nos entrenaría y ya, pero creó un club de baloncesto de la nada. Fue increíble. Al principio solamente éramos tres en el equipo: mi hermano, mi prima y yo. Ahora el club sigue vivo, hay muchos niños disfrutando de este deporte”, explica con una sonrisa de oreja a oreja el propio Gael.

Paso a paso y poco a poco, como ocurren las grandes cosas en la vida, Gael fue captando la atención de la gente. En México saben quién es, tiene un talento que le convierte en uno de los jugadores a más tener en cuenta del país… pero él mantiene los pies en el suelo: “Me queda mucho todavía, tengo que aprovechar el lugar dónde estoy para trabajar muy duro y conseguir mis propósitos. Aquí me ayudarán a ir a por mis sueños”. Quién se lo iba a decir a su madre, que esperaba tener en su hijo pequeño a un portero de fútbol, por aquello de la privilegiada altura y ser nieto del mismísimo Carlos Silva.

“Precisamente es esa humildad la que hace especial al chico”, resalta Rob. Gael llegó a la Canarias Basketball Academy a través de un entrenador conocido del director de la CBA, Giovanni Rivera, éste le insistió mucho en el talento del mejicano y tras un verano de mucho trabajo para conseguir todos los requisitos por fin aterrizó a Las Palmas de Gran Canaria. “El objetivo con él es ayudarle a crecer, que esté cómodo… puede llegar a ser muy bueno siempre que no deje nunca de trabajar. Vino recomendado por un entrenador de mucho prestigio”, concluye Orellana. En Tafira, Gael Bonilla convive con José Lizárraga, Diego Willis, Toño Álvarez, Jorge Galindo y Simón Saleh. Cinco mejicanos cruzaron el Atlántico para vivir aquí una experiencia que cambiará sus vidas.

Gael